Hasta la felicidad puede matar
26/07/2026

La tristeza puede matar… la felicidad también.
Las emociones cuando se vuelven intensas pueden debilitar el músculo cardíaco, afectando su capacidad para bombear sangre de manera eficaz.
Puede resultar paradójico, pero diversas investigaciones científicas han demostrado que este tipo de afección médica pueden resultar mortales debido al síndrome del corazón feliz o el síndrome del corazón roto.
El síndrome del corazón roto fue el primero en aparecer en la literatura científica, también conocido como la miocardiopatía de Takotsubo, es una afección temporal causada por el repentino debilitamiento del músculo cardíaco, provocando síntomas similares a los de un infarto, pero sin las arterias obstruidas.
Un estudio realizado recientemente en los Estados Unidos, que duró 11 años, reveló que el síndrome del corazón roto es más frecuente en mujeres y en personas mayores de 50 años.
Sucesos estresantes como, la pérdida de un ser querido, la violencia doméstica o ser diagnosticado con cáncer pueden provocar el síndrome del corazón roto.
Sin embargo, sus causas no estaban del todo clara, hasta hace poco. Ahora los científicos creen que podría deberse a la gran cantidad de hormonas (adrenalina, noradrenalina y dopamina) que se liberan cuando se produce un evento estresante.
¿Pero realmente se puede morir de felicidad?
Sí. Otras investigaciones han revelado que demasiada felicidad puede resultar mortal y sus causas también están asociadas la miocardiopatía de Takotsubo, por eso se le conoce como el síndrome del corazón feliz.
El estrés emocional por una excelente noticia también libera grandes dosis de adrenalina que puede afectar temporalmente el corazón y, en algunos casos cuando es muy intenso llevar hasta la muerte por infarto.
Una investigación publicada a inicios de julio en la revista científica Oxford Medical Case Reports, reveló el caso de una mujer de 65 años que tras acudir a la boda su hija presentó dolores de pecho y problemas para respirar.
No se trataba de un infarto sino el síndrome del corazón feliz, el desencadenante había sido exactamente la inmensa alegría de ver a su hija casarse. Este caso no fue mortal.
Pero cinco años antes, los medios informaron que un joven egipcio falleció viendo la final del Mundial de Futbol realizado en Catar. Al llegar a su casa el joven publicó un mensaje en su red social afirmando que “era el mejor día de su vida”, instantes después se desplomó. El diagnóstico médico fue que murió como consecuencia del síndrome de corazón feliz.
Un estudio realizado en el Hospital Universitario de Zúrich a 1.750 pacientes de Austria, Alemania, Estados Unidos y Finlandia, reveló que 485 presentaban la miocardiopatía de Takotsubo, de los cuales un 4% era por causas felices y el resto por motivos tristes.
Una investigación similar realizada en Alemania a 910 pacientes encontró que 37 de los pacientes presentaban el síndrome del corazón feliz mientras 873 padecían del síndrome del corazón roto.
Otro detalle que revelan los estudios es que el síndrome del corazón roto es más frecuente en mujeres mientras que el síndrome del corazón feliz aparece más en los hombres, y que la muerte y complicaciones en ambos casos se presentan muy rara ver.
Pero la frase “morir de felicidad” ha dejado de ser solamente una expresión figurativa para convertirse en un término médico.
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