Hambre una escasez que no se termina de saciar

13/08/2026

Hambre una escasez que no se termina de saciar

La inseguridad alimentaria que padecen millones de peruanos sigue siendo crítica, y la intensidad del fenómeno de El Niño puede agravarla aún más. 

Según el último reporte del Índice Global del Hambre (GHI) estamos con un puntaje de 18.8, a solo un paso del nivel grave, cuando el promedio en el mundo es 7 puntos. Una situación que comenzó a agudizarse desde la pandemia. 

Y si el fenómeno de El Niño alcanza una intensidad extraordinaria durante los próximos meses, como se viene pronosticando, golpeará con fuerza a la pesca y la agricultura, afectando el abastecimiento de alimentos y el empleo. 

En años anteriores, un Niño fuerte afectó los avances alcanzados en la reducción del hambre, principalmente en áreas urbanas y la costa, donde el acceso a los alimentos depende de los ingresos. 

El factor económico y el aumento de la pobreza figuran como causas principales del hambre en nuestro país. De acuerdo con el GHI, algunos hogares gastan más del 60% de sus ingresos en alimentos. 

Esta situación ha llevado a algunos especialistas a decir que el problema del hambre en Perú no es un problema de producción sino económico. En otras palabras, hay alimentos pero no hay plata para comprarlos. 

Para superar esta crisis de hambruna, los especialistas recomiendan revisar la efectividad del gasto social (vaso de leche, comedores populares, ollas comunes) y empoderar una estrategia de política social para zonas urbanas. 

La política focalizada del gasto social para combatir el hambre está dirigida a los hogares en situación de pobreza extrema, pero no es el único grupo vulnerable, otros sectores menos pobres también tienen el mismo problema.  

La política focalizada para combatir el hambre también adolece de otros problemas: la efectividad el gasto y la focalización de los beneficiarios. Por ejemplo, para acceder al Vaso de Leche el hogar debe estar clasificado como pobre o extremo pobre, pero este requisito no siempre se cumple.   

Quizás ya sea hora de dar una enfoque holístico para combatir el hambre en nuestro país, es hora de rebajar el IGV a los alimentos de primera necesidad. Es una medida que impacta en toda la población. 

La mayoría de los países de la región tiene tasas reducidas o no pagan impuestos los alimentos básicos (leche, carne, huevos, harinas); Colombia tiene un IGV general del 19%, pero en los alimentos básicos se reduce al 5%, Ecuador no cobra IGV para este tipo de alimentos.   

En nuestro caso, no sería una novedad, en 2022 debido a la pandemia se exoneró de manera temporal el IGV a los principales alimentos de la canasta familiar: carnes de aves, huevos, azúcar, pastas y pan. 

Los críticos argumentaron que la reducción no se trasladó al consumidor final, pero la exoneración tributaria es una herramienta y como toda herramienta puede perfeccionarse. 

No son unos miles sino millones de peruanos con problemas de inseguridad alimentaria. La pobreza monetaria ronda el 26% de la población y más del 40% enfrenta inseguridad alimentaria. 

No es posible que un país con una rica diversidad y con superalimentos que asombran al mundo tenga tal alto nivel de hambruna. 

No es posible que su reduzca el IGV para otros sectores y para los alimentos que son la base del crecimiento saludable sigan con un impuesto alto. 

Este tipo de incongruencia son las que al final terminan frustrando el avance económico y social sostenido en nuestro país.   

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Perú Actual

Somo un grupo de jóvenes periodistas interesados por la sociedad, la cultura y la historia del Perú. En este blog compartimos temas de actualidad, historia, turismo y educación.

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